Cambio climático y economía

Índice

- Prólogo
- Desarrollo
- Concluyendo
- Bibliografía


Prólogo:

Como introducción y de los muchos videos que circulan en la red sobre este tema, incorporo este enlace en este mismo blog donde hay uno breve y sencillo pero no por ello menos ilustrativo:

http://www.ramongarcia.info/2009/11/calentamiento-global.html

Existe un consenso general sobre la degradación de nuestro planeta. Las conclusiones elaboradas por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) y que reúne a expertos de todo el mundo es concluyente; deshielo en los polos, incremento de las temperaturas, deterioro de la capa de ozono, mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos adversos, entre otros muchos síntomas, van a tener un impacto considerable en aspectos tales como, agricultura, silvicultura, recursos hídricos, industria y en general, tanto en nuestro ecosistema como en la sociedad. La alteración que conllevará todos estos fenómenos puede afectar de manera directa a las políticas económicas que desarrollen los estados.

El presente estudio plantea, desde una perspectiva lo mas objetiva posible, varios apartados. En primer lugar exponer los peligros que pueden derivarse de esta situación novedosa. Para ello expondré de forma breve los aspectos básicos que están contribuyendo al calentamiento global y la parte de ella que corresponde al factor humano. Pasaré después, en un segundo cuerpo central más amplio al análisis, desde una perspectiva económica, sobre como podemos adaptarnos a este escenario, teniendo en cuenta la revolución tanto social como técnica en que nos encontramos. Se comentarán los problemas y las dificultades que deberán afrontar los diferentes sectores productivos, tanto desde la perspectiva nacional como mundial. Terminaremos con algo fundamental en el devenir futuro de esta situación; la relación entre cambio climático y problemática del desarrollo sostenible.


Desarrollo:

Desde la publicación, en el año 2007 del informe Stern, trabajo que fue encargado por el gobierno británico, este estudio está siendo uno de los documentos de referencia sobre el llamado cambio climático. Comienza diciendo:

“El cambio climático representa un cambio único para la economía, es el mayor ejemplo nunca visto de fallo del mercado. El análisis económico debe ser global, debe tratar horizontes temporales largos, debe tener en su núcleo el riesgo y la incertidumbre, y debe examinar la posibilidad de cambios mayores, no marginales”*

*Stern.N (2007): The Economics of Climate Change. The Stern Review. Cambrige University Press, pág 1
Además de este informe el IPCC, como ya hemos indicado en el Prólogo, confirma de manera inequívoca el calentamiento global del planeta. Con diferentes observaciones realizadas y estadísticas que abarcan hasta un siglo, han demostrado este hecho. Incluso el Congressional Budget Office de Estados Unidos, bastante reacio a afrontar esta realidad, indica que:
“existe un cierto consenso científico en el sentido de que el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono (CO2) (….) están calentando gradualmente el clima de la Tierra”*

Parece bastante claro, por tanto, que la problemática del cambio climático nos va afectar a todos en el futuro, pero tiene un componente de incertidumbre sobre los riesgos probables. A ello se suma la irreversibilidad a que se pude ver abocada el planeta. Pero incluso así, aparecen diferentes visiones desde la mas optimista de Estados Unidos a la mas precavida de Europa.

Ciertamente, desde los inicios de la Revolución Industrial, las emisiones de combustibles fósiles han originado una elevada concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. No podemos obviar por tanto el componente antropogénico de la cuestión siendo, por tanto, el ser humano el causante de esta alteración atmosférica de forma directa. Pero , ¿cómo se produce este efecto nocivo? . Los gases presentes en la atmosfera y alterados por la actividad humana como el dióxido de carbono , metano y otros, retienen parte de la energía solar que el suelo emite al calentarse por la radiación solar. Esto evita que esta energía vuelva al espacio, produciendo un efecto similar a un invernadero.

Este “efecto invernadero” altera de forma significativa la temperatura y provoca graves cambios en el clima. Sus efectos más visibles son, por ejemplo, la fusión de los glaciares y del hielo ártico. Como causa directa, y de acuerdo con los expertos, provocará un aumento del nivel del mar y tendrá un impacto directo en zonas costeras. También, como se ha comentado recientemente en ciertos artículos en prensa*, va a originar la apertura de pasos marítimos en la zona ártica, y con ello se adivinan también problemas de índole internacional por el control de los recursos submarinos. Rusia, por ejemplo, conocedora de las posibilidades de la zona en cuanto a recursos naturales no deja de recordar sus derechos sobre la zona*. Además de todo ello, según el informe de la IPCC, se pueden añadir , entre otros impactos , un menor rendimiento de las cosechas, problemas de abastecimiento de agua, incremento de su salinidad, aumento de las precipitaciones torrenciales, desplazamientos de personas, etc..

*CBO (2008) Prólogo
*http://www.elpais.com/articulo/sociedad/buques/abren/nueva/ruta/Europa/Asia/Artico/elpepisoc/20090912elpepisoc_2/Tes?print=1
*http://www.ecoportal.net/content/view/full/71786


Para regular la emisión y permisos en Europa ya tenemos una directiva IPPC* que, si bien fue aprobada por la UE en 1996, en España no se desarrolla hasta el año 2002*. En dichas normas se regulan los permisos necesarios que, básicamente integran todos los aspectos ambientales relevantes en cuanto al posible impacto en la atmosfera, el suelo o el agua en cualquier actividad económica que se desarrolle.

Todas estas circunstancias reflejan un problema global, de una magnitud que se debe afrontar de manera coordinada y para ello se desarrolló el denominado “Protocolo de Kyoto” en 1997. Fueron necesarios varios años para que, en 2002, la UE y sus estados miembros se comprometieran a reducir, durante el período 2008-2012, las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) en un 8% con respecto a los niveles de 1990.

El 27 de Noviembre de 2007, la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) hizo público en Copenhague un informe llamado “Tendencias y proyecciones de las emisiones de gases de efecto invernadero en Europa 2007”. En dicho informe y dada la inminencia de aplicación del período de compromiso del Protocolo de Kyoto se analizaban las proyecciones para 2010 de los 33 países que conforman el AEMA. De ellos sólo tres de la UE-27 no cumplen los objetivos de Kyoto; España (con un 14% de desviación) , Dinamarca (un 2%) e Italia (con un 0,5%). Liechtenstein tampoco lo cumple (con un 11,8%) . Los países que mas contribuyeron a la reducción de GEI en la UE-15 durante el período 2004-2005 (en términos absolutos) fueron; Alemania (2,3%) , Finlandia (14,6%) y los Países Bajos (2,9%). También redujeron sus emisiones Bélgica, Francia, Luxemburgo, Suecia y el Reino Unido*.

No se puede negar que la superposición de intereses entre países mas o menos desarrollados o la ausencia del primer emisor mundial de gases de efecto invernadero; Estados Unidos, ha condicionado las reglas del juego pactadas. No obstante – y en parte debido a factores no previstos como la crisis industrial- se ha reducido la emisión de gases. La vigencia del Protocolo expira, como ya se ha citado , en 2012 y ya se está preparando la evaluación de los acuerdos para proponer un “After-Kyoto”.
Así, tuvo lugar lo días 12 al 17 de Noviembre de hace una año en Valencia, la 27ª reunión del IPCC con 450 delegados de más de 130 países. Que tuvo su culminación al mes siguiente en la Cumbre del Clima de Bali (llamada por cierto “isla de los dioses”) donde ya han comenzado a negociar las medidas a tomar a partir del citado 2012.
*Directiva 96/61/CE de 24.09.1996 sobre “prevención y control integrados de la contaminación” (IPPC Integrated Pollution Permit and Control)

*Ley 16/2002 que articula la directiva Europea 96/61/CE y que es de aplicación y gestión por parte de la Comunidades Autónomas.
*Fuente: http://www.eea.europa.eu/


La Unión Europea tiene elaborada una estrategia dinámica, realista y que defiende medidas de lucha concretas tendentes a limitar el aumento de la temperatura a 2º C con respecto a los niveles preindustriales. Las últimas investigaciones ponen de manifiesto que la estabilización de la concentración de los gases de efecto invernadero en 450 ppmv (partes por millón de volumen de CO2 equivalente) ofrecería una posibilidad de alcanzar el objetivo de 2ºC , frente a un 17% en el caso de que la concentración fuese de 550 ppmv. Durante el año pasado la concentración de GEI ya rondaba los 430 ppmv y aumentaba una media anual de 2 ppmv, por lo que se calcula que superaremos los 450 ppmv citados de CO2 en los próximos 20 y 30 años. El problema es real y sus consecuencias imprecisas, por ello se ha creado un sistema de vigilancia del medio ambiente y seguridad (llamado por sus siglas en inglés GMES) que permite medir la amplitud y los efectos para poder reaccionar en caso de emergencia. En caso de inundaciones o sequia se activaría un mecanismo de protección civil con medidas específicas.
Si bien no existe una autoridad mundial que regule la emisión de gases nocivos y sus consecuencias, parece haber un cierto compromiso a nivel internacional,(con la llegada de Barack Obama a la presidencia de EEUU, esta incrementándose) , que con actos como los que he indicado (Protocolo de Kyoto, creación de agencias de vigilancia, etc..) demuestran una importante sensibilidad en este tema.


Con lo citado en el apartado anterior llegamos a una conclusión que parece tener un consenso general, al ser el medio ambiente un bien de carácter público, los estados son un actor fundamental en este asunto. Consecuentemente con esta problemática global que debe preocupar a los gobiernos de todos los países la visión de conjunto , integrada y multidisciplinar se antoja necesaria. No podemos obviar que para que esta regulación sea efectiva los mercados que integran el tejido productivo deben de estar interconectados de forma que se consiga aumentar la eficacia y la efectividad en un proyecto de economía sostenible. ¿Cómo pueden intervenir los poderes públicos? .
Pactar la reducción de emisiones no sirve de mucho si no modificamos la situación actual del mercado. Hay que utilizar tanto instrumentos de regulación como instrumentos que afecten de manera global a todas las partes implicadas. Y por supuesto un sistema de control, supervisión y garantía que logre el compromiso tanto de productores como de consumidores.

A ello hay que añadir la creación de estándares de emisión y de uso de tecnologías en las empresas. Parece evidente que compartir información y conocimiento siempre es positivo. Por tanto los gobiernos deberían apoyar el diseño e implementación de políticas de investigación e innovación que tengan por objeto generar conocimientos y recursos que, en una economía de mercado no se generarían de modos espontaneo por falta de incentivos. Las reglas de juego deben ser iguales para todos y las tecnologías ser conocidas y tener un coste mas o menos asumible por las organizaciones afectadas.
Un cambio tecnológico que permitirá, junto con la reducción de emisiones de GEI una transformación económica importante. Pero hablaremos del cambio de modelo en las conclusiones finales.

Los instrumentos de regulación que van a afectar de forma directa al mercado deben tener en cuenta las condiciones agregadas de oferta, demanda y precio final. Para ello se deberían aplicar diversas medidas, comenzando por el coste de los probables cambios en ciertos procesos de producción que, además de requerir una regulación deben estar encuadrados en una política fiscal. En España existen beneficios fiscales encaminados a suavizar la inversión de las empresas en esta materia * . Beneficios que son un gran desconocido. En una breve encuesta realizada y con alguna consulta propia en los servicios de la AEAT he podido comprobar lo poco extendido de su conocimiento. El ICO también parece ser uno de los elementos llamados a tener un papel importante en la financiación de este cambio de estructura productiva. El uso de subvenciones puede ser interesante aunque las experiencias en diversos campos productivos no han sido muy positivas, llegando a distorsionar el mercado.

*Estudios sobres los beneficios fiscales en el sistema tributario español. (2008). Pág. 193-197. José Antonio Sánchez Galiana. Catedrático de Derecho Financiero y Tributario. Universidad de Granada

La fijación gubernamental de impuestos que graven a las empresas que no se adapten a este tipo de política medioambiental no debe tener –al menos únicamente- un afán de recaudación sino de normalización de precios entre productores y consumidores. En un primer momento los precios más altos de las empresas no contaminantes deben compensarse con una mayor presión contributiva sobre aquellas que lo son. Últimamente se están contratando –a partir de la regulación citada del 2002- seguros ambientales para diversos tipos de actividades (tratamiento de residuos, almacenes de deshechos). Esta puede ser una forma interesante de forzar el cuidado medioambiental. Aunque fijar el precio del coste de emisión y penalizarlo no es una solución sino una medida tendente a compensar –como se ha citado mas arriba- a empresas y usuarios que busquen , desarrollen e incorporen proyectos y procesos innovadores que estimulen una acción colectiva.

Uno de los aspectos a tener muy en cuenta es que al desarrollar este tipo de políticas ambientales se consiguen otros objetivos añadidos. Por ejemplo, una inversión en fuentes de energía renovables (eólica, geotérmica, biomasa o fotovoltaica) ayuda a controlar las emisiones a la atmosfera pero, además, aumenta la seguridad energética de los países de manera que son mucho mas autónomos frente a las energías tradicionales que son, frecuentemente, importadas.

A nivel de España, observando la información disponible, se ha producido una evolución positiva de las mismas en comparación con las energías fósiles o nucleares siendo su peso durante el periodo que va de Enero a Agosto de 2009 del 26% del total . La nuclear, por hablar de una fuente con peso específico ya esta por debajo con un 24,8% . En esto ha tenido mucho que ver la política de fomento de dichas energías por parte de los respectivos gobiernos. Una política que ha sido bastante criticada, pero que ha demostrado ser un buen incentivo para su desarrollo.


Con todo, en España, la aplicación de los cambios indicados, parece mostrar las carencias (o vergüenzas) crónicas que tenemos. Los incentivos –desconocidos en muchos casos-, no parecen ser argumento suficiente que impulse investigación e innovación necesaria, primero por la falta de tradición innovadora en nuestro país y segundo por la fisura entre rentabilidad empresarial y rentabilidad social de la inversión. De otro lado se precisa un mayor compromiso mas allá del protocolo de Kyoto, el control de emisiones que se deriva del acuerdo y el fomento del I+D+I no debe quedarse en meras intenciones. Ambas cosas, control e innovación se antojan complementarias en la estrategia a desarrollar por el gobierno de turno.

Complementariedad es también la palabra clave en el resto de políticas medioambientales; la interacción entre agentes y mercados, la política educativa (esta es fundamental en cuanto a concienciación social), agraria y pesquera, la regulación de instituciones (especialmente financieras) , de mercados, de comunicación y transporte son un ejemplo de la necesidad de una acción conjunta y complementaria para lograr un alto porcentaje de éxito en el cambio de modelo. Y ello por supuesto con políticas complementarias entre países de nuestro entorno , ya que el efecto nocivo que puede tener no desarrollar las políticas adecuadas, no tiene un efecto exclusivo en nuestro país, sino que puede afectar al resto del mundo.

Existen casos a nivel internacional de un mayor avance en este tipo de políticas. EEUU* pero también Alemania y Japón están demostrando un esfuerzo importante en las áreas de I+D dentro del campo de la energía. Los datos muestran que si los precios de la energía aumentan un 10% el gasto en I+D lo hace en un 3,5% a largo plazo. La rentabilidad es evidente. Investigaciones realizadas por países de la OCDE y con datos disponibles de los últimos 27 años demuestran que un precio elevado de la electricidad ha conducido a más solicitudes de patentes relacionadas con este sector.

*Taylor ET al.2003 “Control of SO2, emissions from power plants. A case of induced
technological innovation in the US”. en Technological Forecasting and Social Change.

Concluyendo:

En estos momentos las actuaciones gubernamentales deberían aprovechar la crisis actual (En España especialmente) para superar un modelo que se demuestra agotado. El caso de algunos países, como España, con políticas de corto plazo (ladrillo) y creciente endeudamiento, debería buscar un modelo que, siendo sostenible y respetuoso con el medio ambiente, busque una mejora de la productividad sin mermar la capacidad salarial de los trabajadores.

Un dato sobre esto último nos lo aporta el “Centre for European Reform” (CER). En la publicación anual sobre el ránquing de países de la UE ordenado por la intensidad de los esfuerzos con que los gobiernos contribuyen a mejorar la productividad de sus países, España, el año pasado, ocupaba el puesto 16º de 27 países. De los grandes solo Italia está peor –en el puesto 23º-. La crisis debería verse , creo, como una oportunidad para dar la vuelta a esta tendencia.

Existen diferentes modelos que permiten ya analizar las interacciones e impactos de las diferentes políticas de cambio climático y tecnológico. Todos ellos están recogidos en “The Energy Journal”*. Modelos como ENTICE, WITCH, MIND o WIAGEM, consistentes en un conjunto de ecuaciones que recogen el comportamiento típico en relación a la inversión, consumo, producción y emisión de GEI, asociadas al uso de energía procedente del carbono en un contexto institucional determinado.

A nivel mundial es evidente la necesidad de seguir avanzando sobre los diferentes aspectos (geofísicos, económicos sociales) asociados al cambio climático para hacerles frente. Pero hay cuestiones que ya podemos avanzar:

- El cambio tecnológico puede hacer compatibles a medio plazo, los objetivos de reducir emisiones de GEI y mantener la competitividad de un país, aumentar la seguridad e independencia energética y mantener una tasa de bienestar positiva.

- La producción de conocimiento y la transformación en cambio tecnológico requiere esfuerzos y replanteamiento de diferentes políticas que pueden frenar, ocasionalmente, la innovación y el cambio tecnológico.

- La experiencia indica que los instrumentos de política ambiental basados en los incentivos acostumbran a tener un buen impacto en la generación de innovaciones.
- Fomentar la innovación ambiental no debe sustituir políticas ambientales específicas. Las actividades de investigación científica y tecnológica generan normalmente efectos positivos.

- El diseño de instrumentos para alcanzar estos objetivos respecto a emisiones, bienestar y crecimiento debe buscar la máxima eficacia con el mínimo coste.

- Existen muchas tareas por desarrollar, tanto en el aspecto investigador, como en regular los aspectos económicos e incluso educacionales del nuevo modelo que se pretende crear.

*The Energy Journal, vol 27, 2006

Desarrollar un nuevo modelo , si no puede mantenerse en el largo plazo, nos va a plantear problemas de sostenibilidad. Crear mecanismos que logren una economía que no agote recursos ni dañe el medio ambiente pero consiga un desarrollo sostenible es una oportunidad que se nos presenta. Una buena definición de ello está contenida en el informe Brundtland*:

“Esta en manos de la humanidad que el desarrollo sea sostenible, es decir, que garantice la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras”


*Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo (1998). Pág 88





Bibliografía:
Fuentes bibliograficas
-Stern.N (2007): The Economics of Climate Change. The Stern Review. Cambrige University Press, pág 1
-CBO (2008) Prólogo
-Directiva 96/61/CE de 24.09.1996 sobre “prevención y control integrados de la contaminación” (IPPC Integrated Pollution Permit and Control)
-Ley 16/2002 que articula la directiva Europea 96/61/CE y que es de aplicación y gestión por parte de la Comunidades Autónomas.
-Estudios sobres los beneficios fiscales en el sistema tributario español. (2008). Pág. 193-197. José Antonio Sánchez Galiana. Catedrático de Derecho Financiero y Tributario. Universidad de Granada
-Comisión Mundial del Medio Ambiente y el Desarrollo (1998). Pág. 88
-Taylor et al.2003 “Control of SO2, emissions from power plants. A case of induced technological innovation in the US”. en Technological Forecasting and Social Change.
- The Energy Journal, vol 27, 2006

Direcciones en Internet:
http://www.greengrowth.org/
http://www.ipcc.ch/
http://www.ipcc.ch/activity/srccs/index.htm
http://www.pdf-search-engine.com/informe-stern-pdf.html
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/buques/abren/nueva/ruta/Europa/Asia/Artico/elpepisoc/20090912elpepisoc_2/Tes?print=1
http://www.eea.europa.eu/
http://www.ecoportal.net/content/view/full/71786

©Ramón Garcia Espeleta

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Genial, una visión sencillamente espectacular. Le llamamos.
Anónimo ha dicho que…
Buen análisis de partida. Muchos datos.

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